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El psicólogo y mis amigos

Me hiciste estallar al nombrar los argumentos que se supone deben ganar la conversación. Respondiste preguntas que nadie te hizo y recalcaste, en momentos, mi autorreferencia, como si pensases que no estaba interesada en ti. No hubo tacto en tus palabras, ni mucho menos respeto hacia el lugar en el que te encontrabas. No comprendí si el inconveniente era porque no se trataba de ti o si, en realidad, lo era. Ser vulnerable me ha traído más de una persona intentando depositar sus desechos en mí, y mi manejo de emociones suele no ser el adecuado, lo que termina desbordándome. Tu mala actitud me costó un amigo y un círculo, pero, pese a todo, eran personas que debía dejar partir. Es misterioso cómo algunos acontecimientos provocan que el manto que por tanto tiempo cubrió tus ojos se caiga. Causan repercusiones sobre materia obsoleta. Te doy las gracias por ser un dolor que me obligó a rendirme con quiénes me acompañaron en una etapa temprana de mi vida, permitiéndome dejar atrás lo que ya ...

Amor en verano

Quisiera deshacerme de él, que el deseo pudiera quitarse como una mancha de la ropa. Olvidarme de la obsesión que me produce el que me quieras. Sin embargo, a veces nos imagino en una casa juntos, que decoramos con objetos originales y te saco fotos que son solo para mí. Nos imagino compartiendo un viaje en bus, y mientras me apoyo en ti, nos dormimos. Imagino que nos presentamos a nuestras familias y que solo conmigo logras tener una relación estable, así que los miedos adolescentes se marchan. Soy una visitante que no logra diferenciar lo genuino en nuestra amistad e inventa un novelesco mundo donde pudimos ser otros. No sé cómo dejar de confundir mis ganas y tan solo aceptar lo afable del momento. Mi estrategia es simplemente dejar la vida pasar, como el verano.

Fragmento de mi libro

En ese entonces, el alcohol me ayudaba a sopesar la crudeza por la que transitaba. Si hay algo de mérito en mi historia, es que no cualquiera puede caer tan bajo, se necesita coraje. El abandono de uno mismo y la soledad más perversa están reservadas para que la experimenten unos cuantos elegidos. Comenzó el huracán y ya no me contenía más, así que fui un miércoles a verte. Mientras iba de camino era como si transitara por un plano inmaterial, rodeado de un gris que recordaba que todo estaba condenado a esfumarse: las veredas mal pavimentadas, el cielo decaído, la contaminación y mi piel descuidada. Alguna mano gigante de un ser superior pudo haberse extendido y atravesado la atmósfera para arrugar la Tierra y lanzarla por el espacio, o dejar caer sus cenizas. Me encontraba a una cuadra de donde se supone que estarías. Aún no descubría el modo de acercarme, estaba paralizado. Sopesaba las posibilidades y eventos probables. Me imaginé siendo devorado por tu amor, que nos besábamos y no...

Home Sweet Home

El piso de la habitación pareciera abrirse cada vez que transita un autobús por la calle, como si el sonido se propagase solo por debajo de las tablas de madera de esta. Lo que comunican los crujidos es que la ciudad invita a mecerse a través de las vibraciones y el calor de diciembre. En invierno, las tablas absorben la humedad para proteger lo que esté dentro de ellas y poder recostarse en el suelo, encima de la alfombra que las cubre. La inestabilidad del lugar se contagia por medio de los sentidos. Los días en los cuales llego repleta de amor parece más iluminada y las mañanas en las cuales no puedo levantarme, más pesada. Cuando abro la ventana, mis pensamientos pueden circular, y a veces, cuando no logro entenderme, cambia de color. El cuarto se impregna de estilo y personalidad, también, ha llegado a resoplar palabras de aliento. El mundo últimamente parece más hostil de lo que se supone debiera ser, o puede ser un signo del primer cuarto de siglo vivido. Queda un vago optimismo...

Lovely Sir Paul

Mientras camina de vuelta a casa, la mujer busca la nostalgia. Saca de su bolso sus audífonos y se los coloca para escuchar música que se parezca a su temple. Recuerda una melodía hermosa que escoge para acompañarla y transita con la intención de entender de qué trata la letra. La canción es "Junk" del disco McCartney. En su cabeza toma fuerza la idea de que la frase «Buy buy, Says the sign in the shop window» evoca paseos en zonas rurales en compañía de un amor. Cuando analiza las palabras  que utiliza, le confunde que sean tan sencillas y evoquen sentimientos tan profundos. Luego  reflexiona que dentro de las memorias modestas se construye lo esencial y que probablemente pase lo mismo con el lenguaje. La historia de Linda y Paul aún vive y es compartida, piensa. Desconfía en si le tocará experimentar algo así dentro de su paso por el mundo, pero pese a esto, no se altera y cae en cuenta de que ya posee un pedazo de su amor en forma de canción. Imagina qu...

Fragmento de mi libro

Sin percatarme, el departamento ya formaba parte del pasado. Los muebles e idioteces infantiles habían desaparecido. Ya nada quedaba en su lugar, solo polvo clandestino que suele acumularse en lo inamovible. Las cajas estaban ordenadas y selladas, había botado lo que no servía y solo quedaba limpiar un poco. Dejé a Amelia y una maleta aparte, sería lo último que empacaría. Me despedí de mi hogar lleno de dudas. Intentaba memorizar las sensaciones y el panorama. La nostalgia sería mi amiga, me ayudaría a conducir hasta donde debía llegar. Las despedidas duelen, es cierto, y nadie dice lo contrario. El apego no se puede negar, al igual que el hecho de que todos necesitamos amor. Me quedé tirado en el piso que por tanto me sostuvo y me acurruqué como un animalito. Miraba por el ventanal y me sentía desnudo, en años no sentí ese sitio tan especial como cuando tuve que decir adiós.

Fragmento de mi libro

Escucho la nada, es un eco intermitente que opaca la marea y distrae del sonido de las olas. Me percato de que no estoy solo en mi miseria, sino que la calma desvía mis pensamientos. Necesito entenderme, hacer ruido con mi mente rota. No para perdonarme al repasar mi vida, sino para dejar de castigarme por ello. Quiero morir antes de que el sol se ponga y, tal como en mi pesadilla, ser tragado por el mar y por aquel pájaro sensato que decidió destruir la humanidad. Ahora solo queda entregarme al vacuo azul profundo y amparar a quienes también se desviven con su brújula averiada. Repaso por última vez las peleas, los eventos y circunstancias. La herida que todos cargan: el bebé de la vecina que murió cuando era un niño, las veces que fui a urgencias alegando por la pena que sentía, mi primer beso. Me cuestiono si conocí el amor o si Débora tenía razón, aunque simplemente ya no importa. Recuerdo las diferentes texturas de los cabellos de las personas con quienes salí y el diseño de las c...