No quiero decir quién eres

La cama está hecha.
La cama está hecha.

Te sirven leche caliente para despertar tranquila e irte a trabajar.

No anhelas una conexión desesperada.
No buscas el diálogo.

El apuro no perdona y se lleva cada una de tus pertenencias mientras desayunas. Quedas al descubierto.

No hay elogios, tampoco recriminaciones.
Te esfuerzas y corres hacia un umbral misterioso.

Nadie te entiende. Acompañas.
No conoces de teorías.

Eres parte de una historia casual.
Una de esas donde nadie busca destacar ni dejar un legado.
Solo caminas.

Tú no te arrastras como otros, perdidos en laberintos rimbombantes.

Aplastas a las personas. No te importa.
Pero hay una sabiduría en tu locura.

Las cosas podrían ser distintas en un paraíso horizontal y no en caída.

Quiéreme, aunque sé que lo haces.
Tómame de la mano y no te vayas sin mí.

Enséñame el egoísmo sin sufrimiento.
Quizá la equivocada soy yo.

Comentarios

  1. Dicen que es de malos lectores identificarse con los escritos, aunque también dicen que los otros nos caen bien porque nos identificamos con ellos. A mí me pasa que me veo en tus escritos; a mí me gusta esto que dices y cómo lo dices: "Solo necesito redimirme del mundo, que me perdonen de esta obligación de convivir los lunes y los otros días que no me soporto porque, aunque amo, también odio. Lo intento, intento ser mejor; hasta dicen que soy buena persona… y entonces me siento un impostor, un perdedor que no sabe conducir su fracaso."

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antonio! Está cita es tuya?
      Qué honor que te identifiques, me pasó lo mismo contigo: recuerdo tus escritos como letras que me hacían sentir comprendida en un mundo que muchas veces no entrega esa suavidad.. un refugio :)

      Eliminar
    2. No es una cita. Es lo que se me ocurre decirte de forma espontánea cuando te leo. Solo me pregunto dónde estaba yo cuando tú me leías y hasta donde mi inconsciencia me tenía secuestrado.

      Eliminar
    3. Y pensar que para responder esto, tendrías que viajar unos 12 años atrás en el tiempo! Sería genial escuchar qué hacías en ese entonces, y qué creías que sería de ti y la vida para estás fechas

      Eliminar
  2. En tiempos remotos, el naciente homo sapiens debe haberse cruzado con robots o con zombies. Es el resultado de lo que vemos hoy. No estás equivocada. Pero sí espero que estés algo loca. Va un abrazo, Úrsula.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un abrazo Julio, gracias por leerme! Tu comentario es sensato. Por otro lado, divagando, mi abuelo tenía tu mismo nombre y me has hecho acordarme de él :)

      Eliminar
  3. Úrsula, podría pasarme horas hablando contigo. Me das ganas de leer y de escribir, de pensar, que en el último año no pienso nada más que en trabajar, comer, dormir y divertirme. Te diré que me he ido 12 años atrás a escuchar lo que hacía, en qué estaba y cómo vivía. He entrado en mi blog, en el buscador puse 2014 y he visto lo que escribí entonces. "Las primeras mariposas", que se lo escribí a Verónica cuando la conocí y la quise para mí. Llevo 12 años con ella, después de un tiempo convulso en el que había decidido estar solo. "La voz", "Alas de libertad" (que lo puse el otro día en Instagram con la foto de Rimbaud); solo subí 10 posts ese año, entre los que se encuentra uno de los más dolorosos, "Ayer que amé tus rodillas". Lo bueno de un blog es que es un testamento o un testimonio de vida, la cronología de tus verdades y mentiras, de tus alegrías y sufrimientos. Por ejemplo, debería escribir algo relacionado contigo, o de ti o para ti por la predilección que siento o el enorme cariño que te tengo, a pesar de que apenas puedo hacerme una imagen tuya, más que la de tu rostro borroso en una pésima y seria fotografía, o de aquella que ya quitaste entre una estantería y una taza nombrada en inglés con un mensaje de optimismo (yo ese día estaba en Salamanca y me hizo ilusión verte en la fotografía). De cualquier forma, siempre que te pienso, pienso que eres un ángel y que debería escribir algo para ti y dejar constancia en un post. Será el próximo .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antonio, qué ternura tu comentario! Es loco cómo también te tengo un cariño enorme a pesar de no conocerte. Me inspiraste de pequeña a escribir y, aunque no entendía mucho de la vida (y aún no lo hago)el contenido emocional que me transmites es gigante, tanto como persona y escritor. Creo que lo que describes en torno a “trabajar, comer, dormir y divertirse” es lo esencial de la vida, y que finalmente el disfrute es lo que hace que valga la pena; no atormentarnos con esas ilusiones e irracionalidades que suelen rondar en nuestras cabezas.
      Disculpa la demora en contestar. He estado medio lloriqueando al volver al trabajo y tener menos tiempo para crear, es mi eterno dilema por ahora (aunque sé que lo veo eterno desde mi temperamento dramático y sufro bastante por ello). Gracias por todo lo que me transmites y alientas. Dentro de mis planes está hacer una working holiday, probablemente a mediano plazo, y sería genial conocerte si el destino termina siendo Europa. También te pienso! Tu existencia me hace feliz. Esos textos que mencionas están entre mis favoritos, o dentro de esa serie que me hizo conectar con un anhelo inexistente. Me alegra muchísimo que haya prosperado todo con Véronica; el amor es bello y sanador.
      Me gusta pensar que algún día miraré hacia atrás y veré mi blog, al igual que el tuyo (que, por cierto, tiene una estética que me encanta y ha ido cambiando con los años). Te debo un texto y te mando un abrazote desde este lado del mundo. Espero que todo vaya bien. Cariños.

      Eliminar
    2. Es tan mágico todo, todas tus palabras me hacen volar, soñar con el pasado. Es como si me viniera a recompensar de todo lo que no merezco. Cada una de tus palabras viene a salvarme de mi, a imaginar que soy otro, y me muero de agradecimiento. Solo he vivido para castigarme y eso ha sido la razón por la que he escrito.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

TEPT-C

Cuento sin título

Fragmento de un libro que no publicaré