Arde maniquí
En el fondo nos entendemos, y es curiosa esa forma de expresarlo. Tal vez sea una manera de consolarnos: ofrecer una explicación más profunda sobre otra más superficial, o envolver un hecho que no queremos aceptar. Una pequeña mentira que intenta justificar el daño. Nos entendemos porque formamos parte de algo común, un reflejo en el que vimos pasar, lado a lado, a la misma cantidad de gente. El día que dejé de tenerte fue como perder una pieza que contenía la respuesta. La sensación de correr los muebles y sacudir las cenizas sin una finalidad, la desesperación de dejar ir. Me acompañaba en el trabajo. Era el único maniquí de la tienda, donde vendíamos sombreros y ponchos hechos a mano. Estaba conmigo en las crisis y en los breves momentos de jolgorio. En la sencillez de lo cotidiano, abrazaba tu presencia bajo un silencio abrumador que escondía mis deseos. Observábamos el mundo girar a través de la vitrina del local. Doblaba los ponchos imaginando en qué pensabas. Me irrumpía la duda...