El psicólogo y mis amigos
Me hiciste estallar al nombrar los argumentos que se supone deben ganar la conversación. Respondiste preguntas que nadie te hizo y recalcaste, en momentos, mi autorreferencia, como si pensases que no estaba interesada en ti. No hubo tacto en tus palabras, ni mucho menos respeto hacia el lugar en el que te encontrabas. No comprendí si el inconveniente era porque no se trataba de ti o si, en realidad, lo era. Ser vulnerable me ha traído más de una persona intentando depositar sus desechos en mí, y mi manejo de emociones suele no ser el adecuado, lo que termina desbordándome. Tu mala actitud me costó un amigo y un círculo, pero, pese a todo, eran personas que debía dejar partir. Es misterioso cómo algunos acontecimientos provocan que el manto que por tanto tiempo cubrió tus ojos se caiga. Causan repercusiones sobre materia obsoleta. Te doy las gracias por ser un dolor que me obligó a rendirme con quiénes me acompañaron en una etapa temprana de mi vida, permitiéndome dejar atrás lo que ya no ampara.
Nada hay casi que decir aquí. Un texto duro, muy duro, sin compasión ni benevolencia, sin perdón. Si yo fuera el receptor de esas palabras, me sentiría mal, muy mal. Eres muy buena escribiendo, amiga.
ResponderEliminar¡ABRAZO!
Cuál es tu próposito al escribir eso? Intentas dar un mensaje a las personas? O simplemente escribiste eso porque se te vino a la mente?
ResponderEliminarHola Leonardo, primero, darte las gracias por leerme.. con respecto a tu pregunta y siendo sincera, este espacio lo utilizo para subir escritos de carácter más bien personal. Así que es un mero desahogo. Saludos!
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