No quiero decir quién eres
La cama está hecha. La cama está hecha. Te sirven leche caliente para despertar tranquila e irte a trabajar. No anhelas una conexión desesperada. No buscas el diálogo. El apuro no perdona y se lleva cada una de tus pertenencias mientras desayunas. Quedas al descubierto. No hay elogios, tampoco recriminaciones. Te esfuerzas y corres hacia un umbral misterioso. Nadie te entiende. Acompañas. No conoces de teorías. Eres parte de una historia casual. Una de esas donde nadie busca destacar ni dejar un legado. Solo caminas. Tú no te arrastras como otros, perdidos en laberintos rimbombantes. Aplastas a las personas. No te importa. Pero hay una sabiduría en tu locura. Las cosas podrían ser distintas en un paraíso horizontal y no en caída. Quiéreme, aunque sé que lo haces. Tómame de la mano y no te vayas sin mí. Enséñame el egoísmo sin sufrimiento. Quizá la equivocada soy yo.